miércoles, 6 de enero de 2021

El arte o los grados de aproximación a la verdad


(...Párrafo temporalmente oculto por razones de estado...)

El arte como cauce propicio para transmitir el mensaje. El arte como representación, que esencialmente lo convierte en algo ajeno a la verdad, el arte como comunicación. Comenzando la tercera década del siglo XXI se constata la evidente fascinación por la cuestión, a la vista del ingente e inagotable material cultural relacionado con la cuestión, del más variado rigor, calidad y pelaje, en el que inconscientemente creo subyace el asombro por el hecho de que Alemania, la cultura que junto con la griega y la  italiana del Renacimiento, encarnan las cumbres del espíritu humano, se convirtiera en el instrumento perpetrador de la barbarie más pura y destilada por un enfoque de eficiencia técnica asombroso.  

Yo que he estado en contacto intenso con la cuestión casi desde crio y desde muy variados puntos de vista, si tuviera que elegir lo que entiendo más se debería acercar al horror real del Holocausto, me quedaría con la trilogía de Primo Levi, con  El Hijo de Saúl o las nueve horas de "Shoah" de Claude Lanzman.  Esas obras, esa representación de lo sucedido (negación del ser y la verdad), me transmiten más que el horror, el sinsentido, más que el sufrimiento, el delirio. La acción sin motivo o el azar convertidos en la más exquisita tortura. La supresión de la identidad, de la reflexión, de la humanidad antes del exterminio físico.  





 

martes, 5 de enero de 2021

Canciones 2020

 

En tiempos andaba yo muy al tanto y solía hacer  una lista bastante potable de los mejores discos del año. Hoy sigo escuchando música, no tanta, pero soy menos sistemático y estoy desconectado de la actualidad; mucho antiguo, incluido clásico y jazz, así que no doy para más que compartir un puñado de canciones de las nuevas que más he escuchado.

Hacer referencia a dos canciones de TAYLOR SWIFT da fe del hecho de que me estoy haciendo mayor para mal y de que me estoy haciendo mayor para bien, trayéndomela al pairo mi trabajadísimo prestigio de melómano (digo yo que también tendrá que ver que ya no mantengo conversaciones serias sobre música al modo "Alta Fidelidad") . Bien podría ser una deriva moñas hacia el pop, bien compartir con Abril cosas que creo le pueden gustar más. Mi único contacto con Taylor Swift fue un disco de Ryan Adams, "1989", en el que regrababa por completo un disco de la diva pop, con un resultado sorprendente por su calidad. Taylor Swift, en una maniobra comercial desconcertante durante la pandemia, ha publicado dos magníficos discos en cinco meses, procedentes de las mismas sesiones,"Floklore" y "Evermore", a los que presté atención por la colaboración de la aristocracia indie: Aaron Dessner (The National), Jack Antonoff (Bleachers) o Justin Vernon (Bon Iver). No sabía qué canción elegir, "Champagne Problems" por esa brillante estructura circular o "Exile", dúo Pimpinela, de la que  me pareció curioso descubrir en una conversación sobre la grabación de "Floklore". cómo Vernon había aportado lo mejor de la canción, ese cambio final que surge a partir de "So step right out..." 

HAIM "The Steps", chicas modernas de LA que le dan a todo los palos y casi todo lo hacen bien, y unos vídeos chulos para compartir con tu hija (dato importante).

RAY LA MONTAGNE, "I was born to love you". Poco que decir para los feligreses de la parroquia, facturando un disco esencialmente clásico, puede que incluso de más, con alguna canción bellísima.

PHOEBE BRIDGERS, "Kyoto". Más que una canción, un disco de largo recorrido, rico en matices. Razones para creer.

MATT BERNINGER, "One more second". Aquí se llega porque se es fan de The National, de los que algo hay, pero creo que a todos nos queda la sospecha de que lo que hace este disco, y sobre todo esta canción, excepcional, es la producción de Booker T. Jones. 

BRUCE SPRINGSTEEN, "Ghosts". La mejor canción del inesperado discazo que  ha sacado Bruce este año es "If I was the priest" pero es una vieja canción recuperada. Lo más sorprendente de "Ghosts" es que logre reivindicar el espíritu de una época y recordar a los camaradas perdidos con un brillante himno en el que aparecen todo los elementos del festivo sonido Jersey, mezclados no solo con oficio, sino con gran inspiración y verdad.

BLEACHERS. "Chinatown". Un clásico pop instantáneo, sin duda la mejor canción del año, por todo las piezas en funcionamiento que se manejan , por el subtexto. Redactado en un arrebato, incluso le dediqué un artículo hace unas semanas. 

domingo, 3 de enero de 2021

Lecturas 2020






Relación de lo leído en 2020; menos que el año pasado, pero anda uno enredado en demasiadas guerras, incluidos muchos más textos de consulta no susceptibles de ser recogidos en una lista de volúmenes cerrados. A la vista de los títulos, tendencia cada año más acusada hacia la historia (Antigua, centrado en un claro ámbito geográfico y hasta espiritual), la filosofía y sobre todo el arte, lo que digo yo vendrá a ser sembrar para en el futuro, si nada se tuerce, convertirse en línea de estudio serio.

Mis preferidos podrían ser los cinco que reproduzco. Aunque no lo parezca, todos -puede que incluso la lista completa-, vienen a hablar de los mismo: ese intangible espíritu humano que nos define, el que se expresa en los libros, el que trataron de descifrar por distintos medios y en distintas claves el Humanismo más radical del Renacimiento, el Romanticismo o la razón poética de Zambrano.  

Abril me pregunta qué es lo más me gusta, Susana responde que a papá le gusta hacer muchas cosas, pero yo le aseguro que lo mejor, lo mejor de todo, siempre serán los libros, y que es una pena tener que dormir, no poder leer todo lo que me gustaría antes de morir. 

1. "Un verano con Homero" (Sylvain Tesson) (12/20)

2. "Walden" (Thoreau) (12/20)

3. "El giro" (Stephen Greenblatt) (12/20)

4. "La vida de Jesús. Realidad y mito" (VVAA) (12/20)

5. "Epicuro, en busca de la felicidad" (Gabriela Verti y Carlos García Gual) (11/20)

6. "Ciudades romanas de oriente: Éfeso y Pérgamo" (Juan Piquero Rodríguez y Juan Pablo Sánchez) (11/20)

7. "La guerra de los pobres" (Eric Vuillard) (10/20) 

8. "Irene y el aire" (Alberto Olmos) (10/20)

9. "Capitales del Imperio: Roma y Constantinopla" (VVAA)  (10/20)

10. "El asedio de Troya" (Kallifatides) (09/20)

11. "El infinito en un junco" (Irene Vallejo) (09/20)

12. "El sabio camino hacia la felicidad: Diógenes de Enoanda y el gran mural epicúreo" (Carlos García Gual) (09/20)

13. "Turner" (Laura García Sánchez) (08/20)

14. "JMW Turner" (Martina Padberg) (08/20)

15. "Otra vida por vivir" (Kallifatides) (08/20)

16. "Galerías de la Academia de Venecia" (VVAA) (07/20)

17.  "Nietzsche en la escritura de Imre Kértesz, o cómo ir haciendo destino en un mundo contingente" (Jaime Aspiunza) (07/20)

18. "Pinacoteca de Brera" (VVAA) (06/20)

19.  "Ciudad Rodrigo, tierra vettona" (José Luis Francisco) (06/20).

20. "Grandes construcciones romanas" (VVAA) (06/20)

21.  "La atracción del abismo. Un itinerario por el paisaje romántico" (R. Argullol) (05/20)


22. "Misterios encendidos. Sobre María Zambrano" (Antonio Colinas) (05/20)

23. "Naturaleza" (R.W. Emerson) (05/20)

24. "El amante del volcán" (Susan Sontag) (05/20)

25. "Prosas profanas" (Rubén Darío) (05/20)

26. "El ocaso del optimismo. De Leibniz a Hamacher. Debates tras el terremoto de Lisboa de 1755" (Ricardo Hurtado Simó) (04/20)

27. "El arte de la buena vida. Un camino hacia la alegría estoica" (Bill Irvine) (04/20)

28. "Pilato y Jesús" (Giorgio Agamben) (04/20)

29. "Alegría" (Manuel Vilas) (04/20)

30. "Reconstrucción de la Roma Imperial y Ostia" (VVAA) (04/20)

31. "Meditaciones" (Marco Aurelio) (03/20)

32. "Séneca y el Estoicismo" (Paul Veyne) (03/20)

33. "¿Qué es la historia cultural?" (Peter Burke) (03/20)

34. "Grecia clásica. Reproducción de Atenas y Olimpia" (VVAA) (03/20)

35. "La era de las catedrales" (VVAA) (03/20)

36. "Cezanne: site/non site" (Guillermo Solana) (03/20)

37. "Cómo ser un estoico: utilizar la filosofía antigua para vivir una vida moderna" (Massimo Pigliucci) (03/20)

38. "Ordesa" (Manuel Vilas) (1/20)

39. "El cuaderno gris" (Josep Pla) (1/20) 

viernes, 25 de diciembre de 2020

Vivir como estar en tu sitio, como permanecer en tu propia vertical

 


"Ulises queda libre, desembarazado de la peor amenaza posible en la vida de un hombre -después del olvido de su identidad- : el olvido de su propósito. 

Por ahora, llora a su país perdido.

"(...) y se iba su dulce existencia consumiendo, esperando partir".

Fundamento del pensamiento griego en general, y de la enseñanza homérica en particular: todas las desgracias sobrevienen al hombre por no estar en su sitio, y el sentido de la vida consiste en devolver a su lugar lo que de él se ha sustraído.

Regodearse en la voluptuosidad con "una maravillosa ninfa" no vale nada si el precio es arrancarte de tus tierras.

Recordemos las palabras de Karen Blixen en "Memorias de África": "Estoy donde debo estar". "En la vertical de uno mismo" añadiría la campeona de escalada Stéphanie Bodet.

Para un griego la buena vida se disfruta en su propia tierra. La Odisea es el poema del regreso a uno mismo; a  uno mismo y al hogar".

(De "Un verano con Homero" de Sylvain Tesson)

jueves, 24 de diciembre de 2020

Feliz Navidad, Feliz 2021


La ya clásica postal del ilustre linaje mirobrigense  PaniLópez, que algunos ya habéis recibido en vuestros buzones y a otros os llegará a lo largo de la mañana (tengo buena relación con el ciclista encargado).

Abril y un servidor a las órdenes de la diseñadora y productora ejecutiva SuperSusa. 

FELIZ NAVIDAD

FELIZ 2021

Incierto 2021 para todos, preparado para cambios importantes en mi vida, que por los indicios, pueden acaecer de un momento a otro.  

Decisiones motivadas por la conjunción de varios factores: la íntima sensación que aun no tengo claro si es orgullo o despecho, conservar la facultad de control de mi rumbo vital y el estímulo de afrontar nuevos retos.

Veremos, aunque como me ha pasado en otras ocasiones, siento que, aunque cueste,  el primer paso para irse es querer irse. Etapas cerradas con el valioso equipaje aprendido en la estación, con menos lastre, con todos y todo lo que quiero. El viaje, la vida continúa. Ítaca, siempre inalcanzable, en el horizonte.

jueves, 10 de diciembre de 2020

Entre el pueblo y la Corte


"Entre el pueblo y la Corte" 

(Artículo para la revista cultural de Azabal)

Me niego a aceptar que escribir sobre Azabal es escribir sobre recuerdos y memoria; para  mí escribir sobre Azabal no es recuperar, para mí es escribir sobre vida y presente.

Aunque necesitamos de historias, toda historia es una mentira, el carácter narrativo otorga sentido a lo que mientras sucede no lo tiene. Todo fue más caótico e imprevisible de como lo contamos después. No hay finales ni principios, no hay sentido, no hay razón ni cauce ni camino. La vida sucede. La vida pasa sin más. Pienso en un principio, en un final y en un balance, pero esos conceptos se construyen,  no existen; ni todo sucedió como lo recuerdo, ni por supuesto hubo un final, porque Azabal sigue en mí y yo soy parte de ellos, como ese río de los Ángeles, que transcurriendo, nunca marcha.

Preciso de una referencia, un lugar desde el que contar el viaje. Decido. Decido contar desde puerto, decido entender el pasado desde hoy. Decido contar desde otro Ayuntamiento, un Ayuntamiento de Corte, de ciudad. Y creo que puedo contar Azabal desde la diferencia con mi ciudad, Ciudad Rodrigo.

A veces me pasa, a veces ocurre que añoro los pueblos, que echo de menos Azabal. Intento entonces racionalizar, entender, hacer algo tan socorrido y absurdo como una lista mental con lo bueno y lo malo, con lo conseguido y perdido. Allí llegué  tras la bloqueante angustia profesional que solo será capaz de entender el camarada del gremio de la estresante Administración Local.

Bien está, aquello pasó y  creo que hasta casi podría afirmar que me hallo en proceso de reconciliación conmigo y mi pasado. Casi dar por bueno que algo de aquello estaba escrito, que cruzar el desierto es condición indispensable para la adquisición de conocimiento y la forja de carácter, para crecer y no fracasar, o al menos para aceptar el fracaso. Hoy contemplo algo asustado que bien pudo ser que mi vida no saliera bien, que incluso hubiera resultado lo lógico y normal, que toda la energía que hoy atesoro con mimo, la que me impele a luchar en tantos frentes para recuperar el tiempo perdido, pudo morir en la orilla.

Mas volví a arraigar, a echar raíces y crecer, a comprender y comprenderme. Y todo comenzó en Azabal, en las Hurdes, para mí siempre tierra de promisión y redención,  marcada por la agreste belleza de sus montañas, pero sobre todo por unas gentes, las extremeñas, que me acogieron y abrazaron hasta que pude, desde el silencio, volver a sentirme un hombre capaz. Hoy sé que lo hubiera hecho todo mejor, hoy sé que si volviera, les ofrecería una competencia profesional mil grados más allá de lo aportado, pero eso solo lo sé yo, verdadero conocedor de mis flaquezas y lastres pasados.

Allí  me empecé a reconstruir y recomponer, pieza a pieza, siempre con el sentido cariño de unas gentes que, conocido es, bajando los puertos a tierra caliente, son más abiertas y cercanas, que me cuidaron sin advertir de cuánto afecto y comprensión precisaba.

A todos se nos alcanza la perfecta y turbia belleza de la imposibilidad, de todo lo que no fue y solo se figura, también de todo lo recordado; todos sabemos que la nostalgia tiende a destilar impurezas y quedarse con el recuerdo sanador. Ese efecto evocador, esa poderosa  ascendencia esconde el peligro de la mentira inventada.

Mientras escribo, por qué no describir la diferencia entre trabajar en un pueblo y en una ciudad, entre el pueblo y la Corte. Y pienso y advierto que aquí, en la ciudad, soy la pieza de un engranaje, siéndome ajeno mucho de lo que se ventila en el ayuntamiento. Me gusta mi trabajo, sobre todo empujar con algunos de mis compañeros, grandes profesionales por capacidad, preparación y sobre todo compromiso, lo que se convierte en acicate constante, siendo el aprendizaje casi continuo la mejor recompensa. Sentirme valorado también. La fuerza de la alegría de encontrar verdadero placer en mucho de lo que hago, la gran suerte de enfrentarme a la silenciosa aridez de un trabajo como el mío, de muchas horas en soledad frente al norma y su traducción a la realidad, sabiendo que tras el pundonor y la resistencia, siempre se halla el camino y la solución.

Sin embargo, como un fogonazo imprevisto, a veces echo de menos podría decir la tierra, o el olor de la tierra. La montaña, caminar, recorrer el entorno determinante en los pueblos de su idiosincrasia, la naturaleza que aquí palpita tan lejos de mi despacho.

En un ayuntamiento de pueblo nada me era ajeno. A Azabal lo vi crecer durante los años que allí pasé. Lo vi agarrarse a la tierra como los cerezos y los olivos que crecen en sus laderas. Es la sombra, es la umbría, es el espíritu hurdano de resistencia de una gente hecha a luchar durante siglos desde la fortaleza de la sonrisa y la bonhomía. Yo, tímido y seco castellano, recibí como recompensa el ser y la forma de una gente más abierta, más cercana, más hospitalaria que mi reflejo.

A Azabal lo define la montaña. La montaña está ahí siempre, te sitúas en la ladera y te agarras, como las raíces de los dos árboles que le dan la vida, el olivo y el cerezo. En Ciudad Rodrigo la seña de identidad es la piedra, la piedra humanizada, trabajada, el sillar. Esa piedra que un apasionado por la historia y el arte también siente palpitar con la misma fuerza, pero procedente de otro espíritu y mundo interior.

Del pueblo se extraña el ayudar al vecino que hoy apenas veo. Aquí en Ciudad Rodrigo sé de mi utilidad de una forma mucho más aséptica y difusa.  En un pueblo la función adquiere un rostro humano. En los pueblos más tareas, más gestiones de menos relevancia pero más frentes que vigilar; estar en forma en más campos. Sacrificar la importancia y trascendencia de algún asunto de hoy (traducido en ocasiones en muchos ceros con euros a la derecha de los asuntos), los que me exigen estudio continuo o estar en mínima forma en todo lo demás. He ahí la cuestión.  

De nuevo el entorno, la naturaleza, el monte que yo, deportista de grandes espacios, admiraba cuando subía a la plaza de la Era desde el Ayuntamiento; la silueta del Risco que empapa, marca y obliga a recorrer cuando toca trabajar alguna tarde, aprovechar el tiempo y la oportunidad, explorar, la aventura de la vida para buscar y encontrar algo más detrás del trampantojo de la realidad, que se intuye mejor desde los humildes edificios que acogen los ayuntamientos de pueblo que desde el bello palacio señorial que hoy me acoge.

Y la vida de un pueblo encapsulada en la Corporación. La vida como diálogo, la tensión sobre la que se construye un ayuntamiento es la que se da entre políticos y  técnicos, entre nosotros que ayudamos y ponemos trabas a la vez, en una retroalimentación, en una representación en la que todos remamos con el mismo rumbo, en la que ha de haber roces, pero en la que también se crea un vínculo de lealtad con el político serio y trabajador. Aquí en la Corte todo viene siendo  más impersonal, hay y no hay lugar a la cercanía que podía sentir con gentes que allí consideraba amigos.

Pienso que Azabal sigue conmigo porque sigo pendiente  de la helada, de las horas de frío que necesita el cerezo en invierno para dar buen fruto en primavera, pendiente del precio de la aceituna, de los aguaceros de primavera y del desvelo de los que se afanan en la cereceda, temerosos de esa lluvia que malogre gran parte de los ingresos del año. Y ese es un don que espero nunca perder.

Tal vez vuelva a hacerlo, tal vez vuelva a un pueblo, pero ya no será Azabal y será como Secretario. Volver a hacerlo, volver a hacerlo mejor y esta vez sí, elegir con conocimiento qué camino seguir, qué es mejor, si Corte o pueblo. Decidir, si es que es eso posible para el hombre, decidir si cabe escapar a su destino. 

martes, 8 de diciembre de 2020

Destilar los 42 kilómetros del Risco de Martiago a La Canchera



No se trata de relatar sino de destilar. Inmanente a la esencia del reto es el fracaso, el temor al fracaso. Sobre esa tensión se construye la resistencia. Está la distancia, está el tiempo y estás tú, sumergido en soledad. Una apuesta: 42 kilómetros de media montaña en diciembre. No cabe engañarse, no cuando solo se escucha el íntimo murmullo de corazón y  pulmones. La larga distancia no es más que soledad y diálogo interior desplegados durante algo más de cuatro horas y media. Soledad en la que valerse de armas cinceladas durante muchos años, en la que  interpelar a cuerpo, mente y espíritu, en la que confirmar o desmentir temores, proyecciones y esperanzas  Los kilómetros se suceden, el tiempo transcurre y la tensión cede a mejor o peor. La puesta en común, el reconocerse en el sentir del otro, el compartir es una variante que en principio se antojaría accesoria, que siendo ajena al propio hecho de la lucha individual, se transforma en determinante. Su explicación se escapa pero se constata un día más convertido en una gran mañana de invierno. La experiencia compartida como verdadera experiencia. Pasen estos tiempos raros y  cedan a la que se prevé  cegadora luz de los días en que volvamos a reconocernos y celebrar juntos las montañas.