domingo, 14 de febrero de 2021

Hacerse un Jano, una nueva forma de jaramugada. Puerto de Casares.

 


Visto que al calendario de carreras no se le ven posibilidades reales de consolidación durante los próximos meses.

Visto que tampoco parece muy responsable lo de hacer convocatorias públicas para entrenamientos en grupo, aunque como parece que el tema está un poquino mejor que hace unas semanas, se podría plantear el volver a quedar el grupino de antes de Navidad.

Teniendo uno ganas de enredar y fijarse algún tipo de reto que altere el rutinario entrenamiento diario durante los próximos meses.

Como Secretario del Club Jaramugos y Jumentos, en el uso de mis atribuciones,

RESUELVO

Primero. Aprobar un nuevo tipo de jaramugada consistente en elegir un puerto de montaña y proceder a su ascensión una vez en bici, otra corriendo.

Segundo. Denominarlo Jano en recuerdo al rostro bifronte del dios de la mitología romana.


En mi caso siempre subiré primero en bici y después corriendo porque se me da bastante mejor patear que pedalear, sobre todo si voy tostado; también porque no dispongo del tiempo que exige este deporte para funcionar como se debe y se puede. 

Decidí empezar por uno de los más asequibles, el puerto de Casares de Hurdes, que no sé cómo se llamará en realidad. Poco que contar, subida en bici sin problemas y ascensión a pie, alternando carretera y camino, según Dios (Jano, se entiende) me daba a entender. Paisaje y tiempo excepcional para completar un entrenamiento, que aun sin grandes tormentos, me dejó suave. A repetir.


Y como hoy se trataba de un espléndido domingo de Carnaval, aunque sea yo más afrancesado que auténtico farinato de RH reconocido, tocó reponer con huevos con farinato.

sábado, 13 de febrero de 2021

Todos somos Ulises

 


Hace unas semanas compartía en redes  esta cita de Chesterton: Toda gran literatura ha sido siempre alegórica: alegórica de alguna visión del universo en su conjunto. La Ilíada es grande solo porque toda vida es una batalla, la Odisea porque toda vida es un viaje, el Libro de Job porque toda vida es un enigma. Los feligreses en esa rara secta de la Antigüedad Clásica sabemos que se puede ir incluso más allá y afirmar que todas las vidas y historias se reducen a una, contada por Homero hace casi tres mil años, la de los diez años del regreso de Odiseo a su hogar tras la guerra de Troya, porque toda vida no es más que un viaje, porque todos somos Ulises. Palabras que son un balón al pie para contar la última peripecia en mi vida, un giro vital importante.

Las circunstancias me obligaron a tomar una decisión que me convenía profesionalmente desde cualquier punto de vista. Tengo el gran privilegio de poder decidir y recuperar el control y es lo que he hecho. Pasado un mes, las incomodidades del periodo de adaptación y la distancia en poco se han quedado, tanto por las facilidades y gentes encontradas como por mi actitud para encarar obstáculos, forjada en la resistencia atlética, la que determina restarle importancia a meras contrariedades temporales de carácter físico o anímico, a las que jamás se ha de permitir convertirse en centro vital. 

Cambiamos de rumbo, continuamos viaje , abandonamos a  Calipso y encaramos nuevo destino. El tiempo dirá cómo resultó cuando se resuelva el enigma, pero en eso consiste vivir, en seguir remando, acumular experiencias, crecer, extrayendo  todo lo bueno de un nuevo reto que me exige más responsabilidad, estudio y trabajo. Por ahora poco me pesa el pasado, nada echo de menos profesionalmente de una etapa para mí muy fructífera,  pero que, tal vez por la desafortunada-afortunada circunstancia de la transitoriedad, sentí durante mucho tiempo sellada por cierta desconexión espiritual. Ahora solo pienso en futuro, en hacerlo bien y estar a la altura. 

Regreso al pueblo, a ser Secretario de ayuntamiento de pueblos, a una vida y un entorno que, tras mi primera toma de contacto de antaño, cuando no estaba preparado ni por formación ni por experiencia ni por temple, echaba más de menos de lo que pensaba. Durante estos últimos tiempos  en la Corte  he sentido que perdía contacto con la vida real, añorando de una forma difícil de explicar la conexión con la tierra y la gente. Una tierra extraña, una Castilla de plano infinito de la que efectivamente emana algo de trascendente y místico, que aun siendo difícil de expresar,   seguro que no tardando intentaré dar forma en palabras. 

Continuo viaje, dejo gentes que saben que quiero y aprecio por el camino, algunos muy especiales en mi vida,  que me hicieron crecer o descubrir partes de mí que desconocía, con los que seguro, de una u otra forma, me volveré a encontrar en el futuro. El mañana aguarda, un mañana por construir con ellos y con todo lo aprendido, con muchos y mucho más por conocer, con todo por escribir. Es tiempo de zarpar. 

viernes, 12 de febrero de 2021

La lucidez de Pascal

 


Tengo el libro pero aun no me he atrevido con los “Pensamientos” de Pascal, aunque he leído bastante sobre él los últimos años. Hay una cita suya que me parece magistral, la que viene a contar que toda la infelicidad del hombre procede de no ser capaz de estarse quieto en una habitación. Hay otra que todos conocéis y que se comparte a menudo (vete tú a saber a quién atribuida, porque supongo que todos somos conscientes de que compartir citas y autor en redes es propagar material defectuoso y esencialmente inexacto); me refiero a esa de que hay razones del corazón que la razón no entiende, sacada completamente fuera de contexto, ya que Pascal era un señor mustio al que se le escapaba cualquier cuita de índole sentimental más allá de la ciencia y una estricta moral de código religioso, y que buscaba entender su relación con Dios, asumiendo como estéril el camino de la razón para tal fin.  Un tercera cita que a mí también me parece esencialmente lúcida y concluyente, el identificar al hombre con una sombra rodeada de infinitudes al que solo le cabe una certidumbre, la de que morirá pronto.

Magistrales, me aplico las tres, hasta sacadas fuera de contexto.

sábado, 6 de febrero de 2021

Más que deporte


Recién llegado a los cincuenta, mi relación con el deporte cambió fruto de volver a él tras abandonarlo de forma radical durante casi  cinco años de papá y estudio. Todos los que hemos practicado deporte en serio conocemos muy bien nuestro cuerpo y yo notaba cómo esos años de sedentarismo lo minaban poco a poco, deteriorándolo de una forma mucho más agresiva que las lesiones asociadas al ejercicio. Me costó volver a coger el tren en marcha y recuperar el control, creo ya completamente conseguido. Ahora lo disfruto de otra manera, menos torrencial, más sana, sintiéndolo parte inseparable de mí, disfrutando casi cada kilómetro y no perdonándolo ni un día sea cual sea la circunstancia, porque renunciar a horas de sueño para kilómetros o libros es un precio fácilmente asumible,  proporcionándome una fuerza en todos los ámbitos de mi vida que, sin saberlo, echaba de menos. Día a día descubro que el simple esfuerzo físico forma parte de mí ser en el mundo, puede que del todos, y renunciar a él me privaba de mucho de lo mejor de la vida.   Es difícil de explicar porque ese conocimiento requiere de un largo proceso que no todo el mundo quiere o puede recorrer, sobre todo en sus primeras etapas, pero hay que atreverse a intentarlo. Al final del camino se encuentra el control y conocimiento casi absoluto de tu propio cuerpo, una relación que solo entiendes cuando la has perdido. A mis amenazadores cincuenta, creo casi haber regresado a ese reconfortante punto, sin sentirme tan lejos en prestaciones de cuándo lo dejé. Ganas de probarme de verdad en alguna cita estrella cuando se reabra el calendario.

domingo, 24 de enero de 2021

Secretario


En la portada de mi blog tengo un apartado que denomino Las joyas de la corona: kilómetros, libros y soledad, donde vengo a relatar un curriculum, mayormente deportivo, de logros que me costó conseguir, metas que me exigieron mucho esfuerzo y que precisamente por ello mereció la pena alcanzar. El último epígrafe lo titulo El verdadero ultrafondo, donde me centro en méritos académicos, en libros más que en kilómetros, que para mí viene a ser lo mismo, porque al final toda pelea se reduce a compromiso y soledad.

Termino ese apartado con este texto: Entre el amor y el odio a mi profesión, la Administración Local, un mundo tan ingrato como reconfortante. De la denostada y orgullosa orden militar de los Guardianes de la norma y el procedimiento, el sagrado fuego frente a la arbitrariedad, cuyo espíritu solo han de entender los camaradas. Convertir destino en conciencia, que decía Malraux, esa es la cuestión.

Como señalo, la mayoría no entiende ese párrafo porque una montaña de prejuicios distorsiona la imagen de la actividad administrativa y el funcionariado. Sin embargo, la realidad de la Administración es exigente y abrasadora para el profesional responsable y comprometido. Además la Administración Local se construye sobre una tensión constante entre técnicos, políticos y ciudadanos, tensión  que se prevé fructífera para el Municipio, para remar con rumbo cierto y seguro. En ese mecanismo las fuerzas de tracción siempre se centran en una pieza: el Secretario, en el mando del personal técnico, que sometido al a veces dúctil margen del derecho, se convierte en cauce de presiones para  frenar o impulsar lo pretendido, otorgándole la garantía inherente al procedimiento administrativo.  

En alguna ocasión le decía yo a Carlos que su papel en un gran ayuntamiento como Ciudad Rodrigo, en un ayuntamiento de Corte, se me asemejaba al del malabarista de la foto, pendiente en todo momento de que no cayera ningún plato al suelo, en una tensión constante que puede ceder en algo pero nunca desaparecer. De hecho el concepto vacaciones queda bastante diluido para alguien que debe estar conectado casi cada hora durante todo el año, sin posibles vías de escape. Llevar a cabo esa labor  con humor, sin orgullo mal entendido, con la nobleza del que no le duelen prendas en mostrar dudas, con el saber estar del nunca perder las formas en los momentos de máxima tensión, con la capacidad para consultar y dialogar en esa labor de zapa e interpretación de normativa tantas veces críptica o difusa, con la cercanía y  valiosa cualidad de saber tutelar, corregir y estimular, con palabras y ejemplo, convierte en un tremendo privilegio haber trabajado a su lado, en un aprendizaje constante que lo fue para mí hasta el último día. 

Yo no fui buen profesional durante mucho tiempo, unos años para mí terribles por transitar la vida como alguien que no era, alejado de mi propia naturaleza al soportar abrumado unas circunstancias que me superaron,  y sin además ser capaz de pedir ayuda. Varios giros bruscos e inesperados en mi vida increíblemente me salvaron y me situaron junto a Carlos, y sin él saberlo, fue la persona que creo me sanó por completo para finalmente encontrarme a mí mismo. Quién iba a dar que a estas edades iba a colocar a otra figura al lado de don Luis, mi maestro de EGB, al que ya le he dedicado algún artículo, por hacerme comprender quién era yo y cuál era mi camino, básicamente el del pensamiento abstracto y las Humanidades, camino por otra parte traicionado, ahora creo que para bien. Carlos, sin él saberlo, ejerció igualmente de mentor, abriéndome un mundo y una parte de mí que yo ni siquiera intuía. 

Al fin él es el único culpable de que mi tercera carrera sea Ciencias Jurídicas de la Administración y no Historia, por descubrirme un insospechado placer por el estudio y la práctica del Derecho. Evidentemente nunca disfrutaré del Administrativo como leyendo a Plutarco o Montaigne (porque eso lo coloco entre  lo mejor de la vida), pero hasta a mí me sorprende mi curiosidad por las claves y arcanos de un mundo deliberadamente oscuro y amenazador para el profano, para el que no ejerce el sacerdocio en la secta. Sabiendo, eso sí, que en el fondo subyace una historia o una filosofía del Derecho para la que sí me sé específicamente inclinado y dotado.

Le debo este ineludible gracias en cuatro párrafos porque nadie más se lo ofrecerá al final de su vida profesional, porque  un trabajo como el suyo jamás se valora ni  tiene el reconocimiento que merece, más allá de los cuatro colegas que sabemos lo duro de su tarea y el mérito de su obra cotidiana. No creo que volvamos a coincidir profesionalmente, pero quién sabe, ya cantaba Quique lo de que la vida te lleva por caminos raros. Mas sí aguardo el momento en que un Carlos jubilado, con ya el vendaval como lejano rumor de fondo, me confiese que en algo anhela los malos momentos, el vértigo del tren en marcha, como a él le gusta describir nuestro trabajo.

Destino en conciencia dice Malraux. Talleyrand lo dice de otra manera en una adaptación a mis fines de la que tiro algo tramposamente: Se dice que se ama a la República, pero la sola forma de amar la República es la de vincularse a la posición en la cual se la sirve. Yo digo que no cabe desprenderse del papel de Secretario cuando se es un gran Secretario, que solo se puede ser buen secretario si nunca se deja de serlo.

miércoles, 6 de enero de 2021

El arte o los grados de aproximación a la verdad

A cuenta de un texto de Didi-Huberman sobre la valoración de las fotos tomadas en Auschwitz por un miembro del Sonderkommando en el verano de 1944, único testimonio gráfico del proceso (en marcha) del exterminio judío, se fija el marco de su trascendencia a través de sus límites en la comunicación sobre la realidad de lo ocurrido; cómo siendo un testimonio necesario, un trozo de verdad, jamás podrá acercarse a esa verdad. Al final se constituyen en imposible representación del ser, necesario pero esencialmente inexacto, un instante que nos sirve para acercarnos pero nunca llegar a la magnitud del horror. Nos da pie para imaginar, comprometiendo entonces la ética de la imagen para un perceptor que se quedará en lo visible o lo convertirá en icono, pero que, en todo caso, no será la verdad.

El arte como cauce propicio para transmitir el mensaje. El arte como representación, que esencialmente lo convierte en algo ajeno a la verdad, el arte como comunicación. Comenzando la tercera década del siglo XXI se constata la evidente fascinación por la cuestión, a la vista del ingente e inagotable material cultural relacionado con el tema, del más variado rigor, calidad y pelaje, en el que inconscientemente creo subyace el asombro por el hecho de que Alemania, la cultura que junto con la griega y la  italiana del Renacimiento, encarnan las cumbres del espíritu humano, se convirtiera en el instrumento perpetrador de la barbarie más pura y destilada por un enfoque de eficiencia técnica asombroso.  

Yo que he estado en contacto intenso con la cuestión casi desde crio y desde muy variados puntos de vista, si tuviera que elegir lo que entiendo más se debería acercar al horror real del Holocausto, me quedaría con la trilogía de Primo Levi, con  El Hijo de Saúl o las nueve horas de "Shoah" de Claude Lanzman.  Esas obras, esa representación de lo sucedido (negación del ser y la verdad), me transmiten más que el horror, el sinsentido, más que el sufrimiento, el delirio. La acción sin motivo o el azar convertidos en la más exquisita tortura. La supresión de la identidad, de la reflexión, de la humanidad antes del exterminio físico.  





 

martes, 5 de enero de 2021

Canciones 2020

 

En tiempos andaba yo muy al tanto y solía hacer  una lista bastante potable de los mejores discos del año. Hoy sigo escuchando música, no tanta, pero soy menos sistemático y estoy desconectado de la actualidad; mucho antiguo, incluido clásico y jazz, así que no doy para más que compartir un puñado de canciones de las nuevas que más he escuchado.

Hacer referencia a dos canciones de TAYLOR SWIFT da fe del hecho de que me estoy haciendo mayor para mal y de que me estoy haciendo mayor para bien, trayéndomela al pairo mi trabajadísimo prestigio de melómano (digo yo que también tendrá que ver que ya no mantengo conversaciones serias sobre música al modo "Alta Fidelidad") . Bien podría ser una deriva moñas hacia el pop, bien compartir con Abril cosas que creo le pueden gustar más. Mi único contacto con Taylor Swift fue un disco de Ryan Adams, "1989", en el que regrababa por completo un disco de la diva pop, con un resultado sorprendente por su calidad. Taylor Swift, en una maniobra comercial desconcertante durante la pandemia, ha publicado dos magníficos discos en cinco meses, procedentes de las mismas sesiones,"Floklore" y "Evermore", a los que presté atención por la colaboración de la aristocracia indie: Aaron Dessner (The National), Jack Antonoff (Bleachers) o Justin Vernon (Bon Iver). No sabía qué canción elegir, "Champagne Problems" por esa brillante estructura circular o "Exile", dúo Pimpinela, de la que  me pareció curioso descubrir en una conversación sobre la grabación de "Floklore". cómo Vernon había aportado lo mejor de la canción, ese cambio final que surge a partir de "So step right out..." 

HAIM "The Steps", chicas modernas de LA que le dan a todo los palos y casi todo lo hacen bien, y unos vídeos chulos para compartir con tu hija (dato importante).

RAY LA MONTAGNE, "I was born to love you". Poco que decir para los feligreses de la parroquia, facturando un disco esencialmente clásico, puede que incluso de más, con alguna canción bellísima.

PHOEBE BRIDGERS, "Kyoto". Más que una canción, un disco de largo recorrido, rico en matices. Razones para creer.

MATT BERNINGER, "One more second". Aquí se llega porque se es fan de The National, de los que algo hay, pero creo que a todos nos queda la sospecha de que lo que hace este disco, y sobre todo esta canción, excepcional, es la producción de Booker T. Jones. 

BRUCE SPRINGSTEEN, "Ghosts". La mejor canción del inesperado discazo que  ha sacado Bruce este año es "If I was the priest" pero es una vieja canción recuperada. Lo más sorprendente de "Ghosts" es que logre reivindicar el espíritu de una época y recordar a los camaradas perdidos con un brillante himno en el que aparecen todo los elementos del festivo sonido Jersey, mezclados no solo con oficio, sino con gran inspiración y verdad.

BLEACHERS. "Chinatown". Un clásico pop instantáneo, sin duda la mejor canción del año, por todo las piezas en funcionamiento que se manejan , por el subtexto. Redactado en un arrebato, incluso le dediqué un artículo hace unas semanas.