sábado, 1 de noviembre de 2025
Mirar atrás sin ira
martes, 5 de enero de 2021
Canciones 2020
Hacer referencia a dos canciones de TAYLOR SWIFT da fe del hecho de que me estoy haciendo mayor para mal y de que me estoy haciendo mayor para bien, trayéndomela al pairo mi trabajadísimo prestigio de melómano (digo yo que también tendrá que ver que ya no mantengo conversaciones serias sobre música al modo "Alta Fidelidad") . Bien podría ser una deriva moñas hacia el pop, bien compartir con Abril cosas que creo le pueden gustar más. Mi único contacto con Taylor Swift fue un disco de Ryan Adams, "1989", en el que regrababa por completo un disco de la diva pop, con un resultado sorprendente por su calidad. Taylor Swift, en una maniobra comercial desconcertante durante la pandemia, ha publicado dos magníficos discos en cinco meses, procedentes de las mismas sesiones,"Floklore" y "Evermore", a los que presté atención por la colaboración de la aristocracia indie: Aaron Dessner (The National), Jack Antonoff (Bleachers) o Justin Vernon (Bon Iver). No sabía qué canción elegir, "Champagne Problems" por esa brillante estructura circular o "Exile", dúo Pimpinela, de la que me pareció curioso descubrir en una conversación sobre la grabación de "Floklore". cómo Vernon había aportado lo mejor de la canción, ese cambio final que surge a partir de "So step right out..."
HAIM "The Steps", chicas modernas de LA que le dan a todo los palos y casi todo lo hacen bien, y unos vídeos chulos para compartir con tu hija (dato importante).
RAY LA MONTAGNE, "I was born to love you". Poco que decir para los feligreses de la parroquia, facturando un disco esencialmente clásico, puede que incluso de más, con alguna canción bellísima.
PHOEBE BRIDGERS, "Kyoto". Más que una canción, un disco de largo recorrido, rico en matices. Razones para creer.
MATT BERNINGER, "One more second". Aquí se llega porque se es fan de The National, de los que algo hay, pero creo que a todos nos queda la sospecha de que lo que hace este disco, y sobre todo esta canción, excepcional, es la producción de Booker T. Jones.
BRUCE SPRINGSTEEN, "Ghosts". La mejor canción del inesperado discazo que ha sacado Bruce este año es "If I was the priest" pero es una vieja canción recuperada. Lo más sorprendente de "Ghosts" es que logre reivindicar el espíritu de una época y recordar a los camaradas perdidos con un brillante himno en el que aparecen todo los elementos del festivo sonido Jersey, mezclados no solo con oficio, sino con gran inspiración y verdad.
BLEACHERS. "Chinatown". Un clásico pop instantáneo, sin duda la mejor canción del año, por todo las piezas en funcionamiento que se manejan , por el subtexto. Redactado en un arrebato, incluso le dediqué un artículo hace unas semanas.
sábado, 5 de diciembre de 2020
Un párrafo de reflexión a santo de un párrafo sobre una canción
A cuenta de la testimonial participación de Springsteen, descubrí esta canción de Bleachers, el proyecto de Jack Antonoff, parece ser rutilante productor de estrellas pop (Taylor Swift, Lorde, Carly Rae Jepsen)
La canción.
Con hechuras de clásico pop de los ochenta, como palimpsesto reescrito, varios hilos entretejen tanto la canción como su estética: el pop melódico, cierto fondo turbio de los noventa de ascendencia My Bloody Valentine o The Jesus and Mary Chain, descarado homenaje a las portadas cinematográficas de los Smiths y una canción con una letra que apela directamente a la Carretera del Trueno de Bruce; así se entiende mejor la participación del Jefe. Hay una chica, hay un diálogo, hay una oferta, está el coche, la escapada, un par de grandes versos de amor visceral, está el mañana, el futuro y hasta la redención bajó el capó sin atreverse a nombrarla, porque para eso hay que sentir el arrojo y la incomprensible necesidad de escribir el término con poco más de veinte años.
Me pregunto si este hombre no habrá compuesto esta canción para poder salir en el vídeo en un coche descapotable -ese elemento sagrado de la iconografía springstiniana- con Bruce a tu lado, cantando tus propios versos sobre querer correr -otro clásico del imaginario- tras el mañana, perseguir cada sentimiento con una chica como tú, con lágrimas negras en la mejilla y capaz de volarme la cabeza ¿Se puede llegar a más alto en el imaginario rock? Cantar eso junto a un referente cultural del siglo XX, creador de la mitología de la que tú te estás sirviendo, me pregunto si en términos estético-cultural-artísticos no se asemejará a un éxtasis. Y es que esa es precisamente la cara que pone este hombre cuando mira a cámara, como diciendo: qué, cómo os habéis quedao, más alto no se puede llegar, más alto que dar carne a un símbolo, conducir el coche que nos sacará de aquí y nos regalará el futuro.
La reflexión
Después he leído que el autor explica que la canción refleja realmente un diálogo con su pasado, que la chica es su pasado, lo bueno y lo malo, que habla sobre la necesidad de quedarse con aquellos recuerdos que merecen la pena, que le alimentarán para seguir adelante y dejar atrás todo lo demás. El subtexto y los anclajes emocionales pueden convertir una gran canción en un profundo corredor de inexplorado alcance muy personal.
Mirar atrás, enfrentarse al pasado, ser despiadado, ver poco más que oportunidades y talento desperdiciado. Hipersensible y duro. Apolo y Dionisos. Orden y exceso. Atenas y Jerusalén. Y siempre esa pulsión de autodestrucción disfrazada de pasión. Encontrar el vínculo con la canción, el espejo y ese incómodo e inadaptado yo singular, esa energía brutal sin cauce que aun siento formar parte de mí, su culpa, su dolor, el miedo, la cólera, el lastre del autorresentimiento, sentirlo transformarse en combustible de oscuro octanaje junto al más limpio de la ilusión, el rigor y la seriedad en lo acometido y proyectado. No es tiempo de renuncia sino de aceptación de que fue el desierto necesario condición para renacer, para el verdadero conocimiento, para continuar especialmente entero y lleno de vida hoy.
No es necesario llegar, no es necesario vencer, basta seguir al volante con esa chica como tú que fui yo, con mis heridas autoinfligidas y sus cicatrices que al fin amo y celebro, con esa chica que solo puedo ser yo. Es tiempo de reconciliación.
viernes, 3 de abril de 2020
21 de abril de 1981
Hace unas semanas escuché"La mafia del baile" , un disco de Loquillo que me marcó en la adolescencia y al que hacía muchos años que no regresaba, el que sorprendentemente no me decepcionó, de hecho me siguió pareciendo buenísimo; lástima que se haya esfumado aquel aura de casi epifanía que representó para mí a los 17 años. .
A cuenta de eso me dio por investigar la discografía del Loco, a la que había perdido de vista por falta de interés durante muchos años, y mira por dónde,estoy encontrado cositas que merecen mucho la pena, o tal vez sea nostalgia de juventud, que todo puede ser.
Hoy comparto una curiosidad, un corte de "Cuero español", un disco del año 2000 que me parece un ejercicio de estilo brillante, una canción llamada "21 de abril de 1981". El 21 de abril de 1981 es un día importante para los amantes del rock español, mítico e inolvidable para los privilegiados que asistieron al primer concierto de Bruce Springsteen en España, en Barcelona, en el Palau d´Esports, para ver aquella banda que llegaba en estado de gracia tras la publicación de su obra magna "The River".
Me ha asombrado de esta canción cómo consigue lo que pretende, fabricar una pequeña obra de gran calidad a partir del homenaje e intencionada combinación de muchos de los elementos del imaginario springstiniano, tanto a nivel musical como de letra y mensaje.
Y es que ahí están muchos de los mimbres: el tiempo desgastando la vida, cierta amargura, la reivindicación del pasado que no volverá, la amistad, el poder sanador del rock o el anhelo de volver a sentir la alegría más pura, la de la inocencia juvenil. Y respecto a la música, una canción sin estribillo que desgrana al ritmo urgente y arrebatado del mejor Bruce, el paso del tren que es vivir, con señas inconfundibles como los coros, la armónica o el magnífico e inconfundible solo de saxo final.
Me pregunto si con este pequeño texto, no sigo el mismo camino, diciéndome que ojalá mi vida fuera como aquel día de 1987 en que en un autobús camino de un partido de baloncesto, escuchaba hipnotizado "Rock suave"
Acariciando portales, promesas de un dia
Nos educaron como perdedores
Y nos agotamos queriendo ser los mejores
Año tras año paso tras paso
Sin darme cuenta mi corazón se ha ido
Rodando a la cuneta
En cualquier pelea o sobre el raíl
Que te lleva hacia cualquier lugar
Donde es imposible mirar mas allá
Unidos en el devenir
Que el tiempo va desgarrando
Rompiendo y separando
Que borren los años perdidos junto a mi
Quiero que la fuerza te acompañe
Quiero que sonrías como aquel 21 de abril
Ojala que sea como aquel
21 de abril





