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lunes, 26 de mayo de 2025

Estrela Grande Trail: conclusões

 


Conclusiones tras seis horas de estimulante y fructífera lucha contra la dureza de un precioso recorrido de casi 35 kms con 1.500 metros de desnivel positivo.

1. Correr prudente en montaña porque no tienes entrenamiento  es simple protección. Sin embargo, se halla un servidor en un proceso de valoración de independientemente mi estado, a partir de una distancias que con la edad se me han ido convirtiendo en respetables, convertir en norma lo de correr  prudente. Determinar que esta va a ser siempre la estrategia, fiarlo todo al final, a esa capacidad de subir un punto, de arrear en lugar de arriesgarse a transitar la viscosidad del vaciamiento.

2. Aprendiendo tras la experiencia de la pájara de Trilhos de Burel, por salir más recio de la cuenta, por no valorar la dificultad del recorrido y sobre todo por no llevar ni líquido ni comida suficiente. Cacharras grandes y comida variada y abundante como garantía. En una carrera de montaña pueden complicarse muchas cosas pero no es de recibo partir con errores, no de novato sino de arrogante veterano ya fuera de lugar.

4. Llevaba bastones por mi falta de adaptación pero me  ayudaron mucho, tanto subiendo en las mayores pendientes como bajando (evitándome molestias en el psoas), estorbándome solo puntualmente en algún tramo perrero de estos de agatar que tanto le gustan a nuestros hermanos portugueses. Me da que los palos llegaron para quedarse siempre en estas distancias.

5. Indignación antes demasiados residuos arrojados sin cargo de conciencia por nuestras sagradas montañas. Formar parte de los pioneros de la disciplina proporciona perspectiva. La triste conclusión de que con la popularización y la masificación llega la competición como ley, la que prima sobre el espíritu que ha de guiar una prueba desarrollada en un escenario privilegiado y abrumador, el del asombro ante la bella y terrible naturaleza. El desafío y la lucha mal entendidos que me temo mala solución tiene, más que nada por la deriva de gran parte de la sociedad.

6. Recuerdo para atleta fallecido el día anterior en una de las distancias largas. La montaña, la larga distancia, la vida, la muerte, la fortuna, el destino. En paz.


martes, 8 de diciembre de 2020

Destilar los 42 kilómetros del Risco de Martiago a La Canchera



No se trata de relatar sino de destilar. Inmanente a la esencia del reto es el fracaso, el temor al fracaso. Sobre esa tensión se construye la resistencia. Está la distancia, está el tiempo y estás tú, sumergido en soledad. Una apuesta: 42 kilómetros de media montaña en diciembre. No cabe engañarse, no cuando solo se escucha el íntimo murmullo de corazón y  pulmones. La larga distancia no es más que soledad y diálogo interior desplegados durante algo más de cuatro horas y media. Soledad en la que valerse de armas cinceladas durante muchos años, en la que  interpelar a cuerpo, mente y espíritu, en la que confirmar o desmentir temores, proyecciones y esperanzas  Los kilómetros se suceden, el tiempo transcurre y la tensión cede a mejor o peor. La puesta en común, el reconocerse en el sentir del otro, el compartir es una variante que en principio se antojaría accesoria, que siendo ajena al propio hecho de la lucha individual, se transforma en determinante. Su explicación se escapa pero se constata un día más convertido en una gran mañana de invierno. La experiencia compartida como verdadera experiencia. Pasen estos tiempos raros y  cedan a la que se prevé  cegadora luz de los días en que volvamos a reconocernos y celebrar juntos las montañas.